TERRORES NOCTURNOS

 

 

 

Los terrores nocturnos tienen lugar durante el primer tercio del sueño y suelen afectar a un 3% de los niños de entre 4 y 12 años.
El niño suele despertar ansioso, sobresaltado, pálido, aterrorizado, con excesiva sudoración e incluso gritando, en un estado en el que le cuesta conectar con la realidad pudiendo prolongarse durante 10 minutos hasta que de forma progresiva va recuperando el control.
Un hecho importante a destacar es que, a diferencia de lo que ocurre con las pesadillas, en el caso de los terrores nocturnos el niño no suele recordar nada de lo soñado y quizá tampoco sea capaz de recordar el propio sobresalto al día siguiente. Sufre mucho miedo, desconcierto y nerviosismo pero apenas recordará dos vagas imágenes de lo soñado.

Atendiendo a las causas, no hay una única causa que lo explique. Existen por un lado factores genéticos (es común que existan antecedentes de terrores nocturnos o sonambulismo en alguno de los padres), por otro lado, factores madurativos (puesto que este fenómeno tiende a desaparecer con el desarrollo y en la llegada de la adolescencia), también lo pueden favorecer episodios febriles, el cansancio excesivo o determinados medicamentos además de experiencias ansiógenas durante el día que produzcan que el niño se vaya a dormir con un estado de nerviosismo.

Los padres deben intentar calmar y tranquilizar al niño, abrazarlo hasta que ese terror vaya desapareciendo, devolverlo a la cama y no intentar despertarlo cuando suceda. No es recomendable porque no suele funcionar, el niño rara vez se despierta y en el caso en el que funcione, es muy probable que la desorientación de éste sea aún mayor y que le cueste más tranquilizarse.
Este fenómeno, aunque pueda alarmar mucho a los padres, no debe ser un motivo de preocupación porque no implica que haya un problema médico subyacente.

 

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43 pensamientos en “TERRORES NOCTURNOS

  1. Excelente entrada. Resultará de gran ayuda a muchos padres. Lamentablemente desconozco si será un problema médico subyacente si es que esto sucede cuando somos adultos y no siempre o únicamente durmiendo. Despiertos se pueden vivir autenticas pesadillas derivadas de la incomprensión de muchas de las cosas que nos rodean.
    Puede que los sueños sean una reacción natural en la que la mente busca un desahogo o revive aquello que en cierto modo le resulta traumático, es decir, aquello con lo que chocamos o nos impresiona fuertemente a nivel emocional.
    Existen como sabrás muchos problemas con respecto a los sueños y no están aún suficientemente estudiados.
    La mente es un universo indescifrable donde los seres humanos vemos peligro donde no existe y viceversa. Es realmente compleja.
    Por eso quizás decidí hace tiempo dejarme llevar por el corazón, por las emociones y los sentimientos, a pesar de padecer la incomprensión de quien no los valora o entiende como debiera, o sencillamente como realmente son, viendo en ellos lo que no es, terminando siendo juzgados desde una racionalidad injusta y cuyos prejuicios terminan por asfixiar. Supongo que no es problema del que se comporta de la forma en la que emocionalmente es capaz de sentir su libertad, sino de los que siguen utilizando estándares culturales ambiguos y que no han sido capaces de hacerlos conscientes.
    En definitiva creo que todo nace en el mismo lugar, la mente y ésta, está sutil y suficientemente intoxicada como para destruir al cuerpo y a si misma a través de los condicionamientos que curiosamente actúan a nivel subconsciente.
    El día que liberemos esos tabúes contra los que nuestra más íntima libertad lucha de forma inconsciente, seguramente terminaremos viendo que las pesadillas nacen de los miedos, del terror a ser incapaces de entender o comprender algo. Nos asusta la muerte, o mejor dicho lo que sucederá al dejar este mundo, porque desconocemos e imaginamos lo que sucederá. Nos asusta la vida por las mismas razones. Pero evidentemente ésta es solo la opinión de alguien que no tiene ni idea de psicología y que solo espera y confía en que algún día el ser humano despierte y sea coherente con todo lo que siente. Se encontrará en armonía perfecta y así, a nada, ni a nadie deba temer.
    Pido disculpas por extenderme, pero es que después de haber visto todas las entradas de tu blog, después de ver lo importantes e interesantes que resultan, soy incapaz de no comentarlas. A veces tengo que hacer un esfuerzo y es precisamente por evitar llenarte la entrada de un extenso comentario. Reconozco que no dejan de ser para mí una inquietud y suscitan, evidentemente esa necesidad de dejar mi humilde opinión. No es mi intención resultar irritante o molesto, me limito a hacer lo único que puedo hacer, y debo suponer que de eso se trata, ya que no puedo hacer otra cosa. Gracias por ofrecerme esta oportunidad y si resulta incomoda, por favor no es necesario que la publiques, ya que solo por el hecho de escribirla puedo sentirme mejor. Posees libertad absoluta y como siempre puedes hacer lo que desees, no me ofende. Mil gracias y un sincero abrazo de un fiel seguidor tuyo, de tu blog, y de tus escritos, desde la admiración y “la amistad” más sinceras. Desde la distancia que solo tu deseas.Félix.

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    • Los terrores nocturnos suelen tener lugar en la infancia pero no debe ser un hecho preocupante puesto que desaparecen a medida que el niño/ a va creciendo. Sin embargo, cómo has mencionado en tu comentario, estos terrores puede tener lugar en la edad adulta y esto sí es más preocupante porque suelen producirse o bien por estrés emocional o incluso por un excesivo consumo de alcohol y pueden estar relacionados con problemas emocionales como la ansiedad, la depresión o problemas de personalidad.
      Con respecto a tu segunda pregunta, si los padres pueden transmitir ese miedo a los niños, el factor genético es una de las causas efectivamente.
      Un abrazo.

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  2. Perdón, olvidé mencionar algo… Creo que al igual que todo lo demás, somos los adultos los que terminamos inoculando nuestros miedos a los niños y ellos desde su ingenuidad le dan la importancia suficiente como para aparecer en sus sueños. No lo sé, ¿O quizás nacemos con ellos? Gracias de nuevo.

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  3. Sabes, todavía recuerdo la breve etapa que sufrí terrores nocturnos,y el miedo que me producía el techo del dormitorio que se me venía encima.Fué tremendo, tendría siete años.
    Un placer entrar en tu sitio.
    Un abrazo y hasta pronto.

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    • Un placer tenerte por aquí. Como he dicho por ahí arriba a Alma Esther, también yo los pasé y la sensación de desconsuelo es terrible. Menos mal que esos forman parte de la infancia.
      Un abrazote Stella.

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  4. Muy buenos consejos para los padres primerizos. Trabajé muchos años en pediatría y es un tema que preocupa mucho. Pero, al respecto, hay algo que llama la atención: muchos de los cuentos clásicos infantiles,tienen al miedo como protagonista. Estoy escribiendo unos cuentos para niños, sobre personajes fantásticos de la mitología castellana, y a todos ellos se les utilizaba como una amenaza, para conseguir que se durmieran pronto, o que comieran o que obedecieran o dejaran de llorar. El miedo como instrumento educativo. Menos mal, que es concepto se ha ido cambiando y ahora está trasnochado.
    Un fuerte abrazo.

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    • Jajaja, es verdad? Aún pienso…cómo creían que que iba a “dormir y a callar” si el Coco venía y me iba a pillar… (Ponía los ojos como platos jejje)
      Son tremendas las canciones de cuna y muchos de los cuentos infantiles.
      Espero que me avises cuando publiques tu libro de cuentos, seguro que me encantará.
      Un abrazo enorme.

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  5. Me gusta tu comentario y aunque veo que no respondes a tus comentarios me llena un poco la insatisfacción (es obvio, dado mi artículo o Blog que escribo) de no poder dar una solución a este tema. No me gusta hablar con palabras complicadas, pero a veces la misma realidad te hace ser orador en palabras sencillas, y es que el miedo de un niño no podría ser hereditario porque está en la naturaleza misma del ser humano y de todo animal que estuvo a la defensiva por los siglos de los siglos….
    La orientación es buena. Mi hijo ya no despierta asustado aunque de vez en cuando me recuerda que debo comprar una cama más grande ya que suele meterse a mi cama esporádicamente con el cuento de querer ver tv conmigo para luego dormirse plácidamente….Cariños.

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    • Sí, voy lenta pero siempre intento contestar a todo, lo prometo.
      Creo que hay estudios de epigenesis sobre eso, pero hasta ahora como bien dices, no está demostrado que el miedo se transmita por herencia genética, sino más bien por herencia social o cultural. Si bien es verdad que la tristeza y una vida de estrés puede afectar en la forma en que se interactúa con las demás personas, inclusive con los hijos.
      Lo de la cama más grande y la tele jeje…qué listos son estos niños!
      Jamás pensé que diría esto pero me alegro de tener por aquí al cliente insatisfecho. Un fuerte abrazo y cariños.

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  6. No funciono muy bien con todo esto sigo los blog pero nunca me decidi a dejar comentario y espero esta haciendolo bien. Me ha impresionado esta entrada es fantastica y he estado viendo tu blog y me ha encantado lo seguire de forma asidua. Yo tuve muchos miedos de pequeño y ya no mas miedos pues te dejan paralizado y se arrastran hasta la edad adulta es como si te marcaran debes renacer de nuevo con nuevas ideas y horizontes, Me ha parecido interesantisimo el comentario de felix es brillante ¿no crees? bueno tengo que felicitarte y sigue en esta linea es de gran ayuda. Gracias y un abrazo inmenso amiga.

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    • Sí, Félix es un gran orador y siempre ofrece su versión personal de las cosas pero para mí todos los comentarios son valiosos e importantes, siempre brillantes. Todo el mundo tiene algo que aportar y yo aprendo mucho de los comentarios que todos me dejáis. Es un honor.
      Un abrazo Dami.

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    • Gracias Leyla! Espero que a tus peques no les haga ninguna falta. Yo recuerdo que los pasé y creo que mis padres me lo recuerdan más. Los pobres…jeje. Besotes

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      • ellas no tienen ese problema, aunque la mas bebe se despierta por las noches y camina hasta mi cama, segun porque tuvo una pesadilla… lo curioso es que no creo k se asuste tanto porque le da tiemo de tomar sus osos, su colchita y almohada e ir a mi cama y algunas veces pasa por una cookie en el camino… es truco lo de esa enana 🙂 jejejeje Besos amiga

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    • Los miedos nocturnos se pueden dar en cualquier etapa de la vida adulta pero no como en el caso de los niños y su imaginación desbordante sino que normalmente por una causa determinada que nos cree ansiedad como la pérdida de un ser querido, problemas económicos, estrés por alguna dificultad que tenemos que afrontar, etc.
      Muchas veces nosotros mismos los fomentamos dándole vueltas por la noche a lo que nos preocupa pero realmente, si lo pensamos, a las una, las dos o tres de la madrugada no vamos a dar solución al problema, sólo conseguiremos que nos angustie más. Es mejor descartar ese pensamiento y distraerse.
      El miedo a la oscuridad tiene más bien que ver con el miedo a lo desconocido (afloran miedos e inseguridades que no tienen lugar durante el día), también el miedo a la soledad (por ejemplo, personas que tras una separación vuelven a dormir solas y les cuesta) y además está asociado a la idea de perder el control, las personas no tenemos la misma visión por la noche que por el día y eso hace que nos sintamos desprotegidos.
      Intentaré publicar más información sobre estos temas. Un abrazo.

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  7. Excelente el tema, bien que recuerdos los mios, como hoy. Los puedo entender y gracias a avances como la neurociencia se llega a tener una mejor comprensión de como trabaja nuestro cerebro y como nos trae a través de los suenos mucha información que esta en el subconsciente. No creas, si que me he dado buenos sustos aun de adulta, pero cierto que condiciones emocionales, el estrés, la alimentación pueden alterar estos estados de reposo. Tan reciente como descubrir que la experiencia vivida por mi madre, guardaba estrecha relación a un rio crecido que se repetía en mis sueños. Ese rio se ha presentado en diferentes formas, es un símbolo, cada fase ha sido un proceso en mi vida. Los sueños cuando los entendemos pueden ayudarnos. Saludos!

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  8. Toda la razón, como dices factores como la alimentación, el estrés y el estado emocional pueden afectar al sueño y si el problema persiste se debe buscar ayuda profesional porque pueden acarrear otros problemas a su vez.
    La verdad es que el tema de la interpretación de los sueños me parece muy interesante , casi siempre los recuerdo y a veces he tenido algún sueño recurrente pero no sé interpretarlos, un enigma para mí. Un abrazo

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