La escultura

 

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Cuentan que el famoso escultor y pintor renacentista Miguel Ángel Buonarroti explicaba que para él tallar sus esculturas era algo muy simple; el sólo quitaba lo que sobraba de piedra en aquellos bloques de mármol.

Mirarnos a nosotros mismos es tan simple y a la vez tan complejo como eso. No es ni más ni menos que quitar los pedacitos de roca que están de más para dejar ver nuestra esencia, aquella esencia que para Miguel Ángel una simple piedra de mármol tenía en su interior antes de descubrir la hermosa escultura que es.

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Algo más hermoso

 

A finales del s. XV el shōgun Ashikaga Yashimasa ordenó reparar uno de sus tazones de té favoritos. El tazón volvió arreglado pero con unas feas y toscas grietas grapadas que lo afeaban.
Desconsolado, pidió a artesanos japoneses que le dieran otra solución y fue así cómo surgió el arte japonés del Kintsugi, mediante el cual para restaurar los objetos rotos, los japoneses reparan la zona dañada rellenando las grietas con oro. Piensan que, cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia detrás, se vuelve algo más hermoso, por lo que no hay que ocultar sus cicatrices, sino destacarlas.
Con esta técnica de la carpintería de oro, la cerámica no sólo queda reparada, sino que es más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, éstos se acentúan y celebran, convirtiéndose en la parte más fuerte de la pieza, la que le da valor y de algún modo la saca del mundo ordinario de los objetos comunes.

                                                                                   A MAVI…

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Genial fotografía de alexandrababan.deviantart.com

“Veamos la discapacidad con los ojos de un niño “

 

 

La asociación francesa Noemí propuso a padres y niños hacer un experimento que consistía en imitar por separado las muecas de distintos actores.

Ante la aparición de una niña discapacitada, los padres dejaron de imitar las muecas; quizá la presión social, el miedo a no ser correctos, etc a veces nos resta naturalidad porque ante los ojos de los niños ( y según este experimento) todos somos exactamente iguales.

Gracias a mi amigo Ángel que me mostró el vídeo