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Mi madre estará poniendo la mesa …piensa.

Mira al ordenador aislado del mundo . Espero una mirada suya que me devuelva a la vida.

Teje la bufanda mientras su madre cose y recuerda…mi madre estará poniendo la mesa…

Mira el reloj curiosa, preocupada y cose.

Brindis de espadas, suenan las agujas cuando tejes.

Sigue perfeccionando las figuras de su pastel, todo debe estar perfecto para la cena.

Tiembla mi pulso al hilvanar tu aguja más por intuición que por vista.

Mi madre debe de haber puesto ya la mesa y cose.

Me pregunto por dónde se está escapando el aire de la habitación.

Olor a romero y leña en el salón.

Sigues tecleando en tu ordenador y tú coses y tú cocinas y tú tejes y yo…apenas puedo respirar.

Alheda

Un café pendiente, por favor.

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Nació en Nápoles. Cuando un napolitano tenía un buen día pedía en su cafetería habitual un café para él y pagaba además otro “café pendiente” para invitar a cualquier persona que llegase con problemas económicos.
Esta solidaria y altruista iniciativa se ha extendido a un gran número de lugares y cada vez son más los locales que se suman a la causa.
Y tú ¿te sumas a la causa?

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Cuento de Platón

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Hace mucho, mucho tiempo, cuando el mundo era tan joven que aún había dioses que andaban a gatas, existían en la tierra unos seres que eran llamados perfectos.Eran unos seres extraños, andróginos (tenían parte femenina y parte masculina). Tenían cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras.Entre ellos eran diferentes unos de otros, su felicidad, su satisfacción en su realización en sí mismos, su alegría y su perfección era tal, que nunca había disputas ni infelicidad. Eran perfectos.Los dioses por el contrario andaban siempre en peleas y paradojas estúpidas, pues aburridos como estaban de saberse eternos no apreciaban el valor de los instantes. Así temieron qué estos seres tan perfectos pudieran sublevarse ante ellos y sobretodo, envidiaban profundamente su felicidad perfecta.Así que Zeus, el dios supremo, partió con su rayo a cada uno de estos seres dividiéndolos en los principios masculino y femenino del resto de la creación, luego los mezcló con sus manos y los arrojó sobre el mundo para que no pudieran volver a unirse.Por eso ahora los humanos buscan a su otra mitad, su otra parte. Dicen que sólo cuando se encuentran y se unen están en equilibrio y se convierten en una sola y buena alma. Entonces vuelven a ser tan felices y fuertes como antes, y otra vez son envidiados por los dioses.

De Un rincón para mis pensamientos

CÓMO ARREGLAR EL MUNDO

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Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo para darle al hijo, con el objetivo de distraer su atención…

De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo:

– “¿A TI TE GUSTAN LOS ROMPECABEZAS? ENTONCES VOY A DARTE EL MUNDO PARA ARREGLAR. AQUI ESTA EL MUNDO TODO ROTO. ¡MIRA SI PUEDES ARREGLARLO BIEN! HAZLO TODO SOLO”

Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:

– “PADRE, PADRE, YA HE HECHO TODO. ¡CONSEGUI TERMINAR TODO!”

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto. Entonces, el científico levantó los ojos de sus anotaciones, seguro que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

– “TU NO SABIAS COMO ERA EL MUNDO, HIJO MIO. ¿COMO LO CONSEGUISTE?”

– “…Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo ví que del otro lado había la figura de un hombre… Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. CUANDO CONSEGUI ARREGLAR EL HOMBRE, DI VUELTA LA HOJA Y ENCONTRE QUE HABIA ARREGLADO EL MUNDO…”

J. Bucay